Ir al contenido principal

Vivo en el medio rural. Y sí, creo en la innovación y en las políticas públicas que suman

 

Vivo en un pueblo. Aquí se respira diferente. Hay tiempo, hay silencio, hay comunidad. Pero también hay distancia, servicios que no llegan, trámites que desesperan y proyectos que se quedan a medias porque faltan recursos o apoyo.

No escribo esto para que nadie nos compadezca. Lo escribo porque creo —de verdad— que el medio rural tiene mucho que ofrecer. Y también porque sé que, si queremos que nuestros pueblos no solo sobrevivan, sino que prosperen, necesitamos políticas públicas que funcionen y formas nuevas de hacer las cosas.

Aquí también hay innovación (aunque no siempre se vea)

Muchas veces, cuando se habla de innovación, parece que solo pasa en las ciudades, en grandes empresas o en sitios con mucho presupuesto. Pero yo he visto innovación aquí, en los pueblos. La he visto cuando alguien monta una tienda online desde su casa, cuando un grupo de agricultores se organiza para vender directamente, o cuando el centro de salud prueba nuevas formas de atender a la gente. Innovar también es adaptarse, resolver con pocos medios, buscar soluciones creativas desde lo que tenemos. Y eso, en el medio rural, lo hacemos todos los días.

Políticas públicas con los pies en el suelo

No queremos promesas que suenan bien pero luego no llegan. Queremos políticas públicas que entiendan el territorio, que escuchen a quienes vivimos aquí y que se construyan desde la realidad, no desde un despacho lejano.

Necesitamos:

  • Conectividad de verdad, no solo en el papel.

  • Servicios públicos pensados para lo rural, no copias de modelos urbanos.

  • Apoyo al emprendimiento local, más allá de una subvención puntual.

  • Simplificación administrativa, porque aquí los recursos son pocos y no podemos perder horas con burocracia.

  • Presencia, escucha y continuidad. No un proyecto cada cuatro años.

Creer en el medio rural es invertir en futuro

Yo no quiero tener que irme para tener oportunidades. Y tampoco quiero que nadie tenga que elegir entre calidad de vida y servicios básicos.

Por eso, creo que la innovación y las políticas públicas bien pensadas pueden marcar la diferencia. No como algo externo que llega a salvarnos, sino como una herramienta para fortalecer lo que ya somos.

Porque en el medio rural hay presente, y sobre todo, hay futuro. Solo hay que mirar con otros ojos y empezar a hacer las cosas de otra manera. Con compromiso, con inteligencia y con voluntad real de cambio.


Comentarios

Entradas populares de este blog

De enero a hoy: cuando el viento sopla en contra… y decides volar

 A principios de año, me encontré con un obstáculo inesperado: no pude acceder a un puesto que tenía muchas ganas de conseguir, a pesar de todo el esfuerzo y la ilusión puestos en ello. Fue un golpe duro que me hizo cuestionarme y, lo reconozco, me afectó más de lo que esperaba. Pero en esos momentos difíciles es cuando uno descubre de qué está hecho. De esa experiencia nació algo más grande. Empecé a centrar mi energía en lo que sí podía construir: 🧩 VitaDigital , mi proyecto más personal, ha comenzado a tomar forma y sentido. 🌐 Me uní al Comité Editorial de NovaGob , donde puedo aportar mi visión sobre transformación pública. 🏥 Me nombraron vocal de formación y universidades de la Asociación de Salud Digital , una comunidad con la que comparto valores y propósito. 🎓 Y además, estoy cursando un máster en Salud Digital que me está abriendo nuevas puertas y reforzando mi compromiso con una transformación digital centrada en las personas. A veces, perder una batalla te em...

🏛️¿Libre designación o libre discrecionalidad? Profesionalizar la función pública desde dentro

 Durante una reciente sesión del máster que estoy cursando, surgió un debate enriquecedor entre docentes y compañeros: el papel de la libre designación en la administración pública y su impacto en la profesionalización del sector. Todos coincidimos en que la transformación del sector público pasa por atraer talento, fomentar la innovación y consolidar una cultura basada en la eficiencia y el servicio a la ciudadanía. Sin embargo, también reconocimos una tensión constante: los procesos de libre designación no siempre garantizan los principios de mérito y capacidad que deberían regir el acceso y promoción en el empleo público. Esta situación genera desconfianza, desmotivación y pérdida de capital humano. Además, compromete la credibilidad institucional y puede afectar negativamente la calidad de los servicios. No se trata de eliminar la libre designación —que puede tener sentido en determinados puestos de confianza o alta dirección—, sino de repensarla dentro de marcos más objet...